El hospital de peregrinos de Soto de Luiña

El hospital de peregrinos de Soto de Luiña

Desde que allá por el año 830 el rey Alfonso II se convirtiera en el primer peregrino al realizar el camino hacia Iria Flavia, donde fue encontrado el sepulcro del apóstol Santiago, en un lugar que fue llamado “Campus stellae” (campo de estrellas) hasta nuestros días han concurrido muchas cosas que vamos a evitar aquí.

En un principio, el camino del norte era una desviación del camino francés de la meseta, desde Pajares a Oviedo, debido a la devoción que existía por las reliquias conservadas en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo y que se venía recorriendo desde el s.XI, después continuaba hacia Santiago por el interior, Salas, Tineo,etc.

El camino litoral o de la costa surge dos siglos más tarde recorriendo la costa desde Irún hasta Mondoñedo, donde se desvía al interior hasta Santiago. Parece que este camino surgió, entre otras cosas por la importancia que tenían las peregrinaciones por vía marítima, que en muchos casos eran peregrinaciones mixtas, haciendo el peregrino parte por vía marítima para desembarcar en un puerto y continuar a pie por la costa. Cuando las peregrinaciones se completaban por vía marítima se trataba de navegación denominada cabotaje, es decir los barcos navegaban de día entre cabos y se resguardaban en la noche en los diferentes puertos del litoral.

En el siglo XVIII se funda el hospital de peregrinos Ntra. Sra. Del Rosario en Soto de Luiña, en las crónicas de la época se nombra un segundo hospital en la misma localidad, el de San Antonio, datado en la inscripción de una lápida en 1516.

Francisco Antonio de Bances y López-Candamo, escritor y dramaturgo nacido en Avilés, fue quien tomo la iniciativa de fundar el hospital de Ntra. Sra. Del Rosario, cediendo parte de sus propiedades en la localidad para tal efecto, aludiendo al abandono y la falta de cuidados que sufrían los peregrinos que venían de Francia y que por allí pasaban.

En cuanto a la dirección de los diferentes hospitales había dos tipos de regencias, unos eran regidos por instituciones, o por personas vinculadas a su fundación, que eran los garantes y defensores de su justa administración y cumplimiento de las normas. Sin embargo otros hospitales eran tutelados por los vecinos del lugar, siempre bajo el protectorado de las autoridades eclesiásticas, enviados diocesanos y curas párrocos, así como por diferentes autoridades civiles. Estos últimos eran denominados hospitales vecinales y entre ellos se encontraba el de Soto de Luiña.

Las casas hospitales normalmente eran pequeñas por lo que se hacía imposible atender a todos los peregrinos y en los que compartían espacio hombres y mujeres juntos para escándalo de los párrocos y visitadores eclesiásticos, pero el de Ntra.Sra. del Rosario era una excepción ya que disponía de salones y habitaciones separadas para hombres, mujeres solteras, enfermos, peregrinos nobles y eclesiásticos como exigía el decoro de la época. Tenía además decorada su planta baja con pinturas murales dedicadas a santos como santa Ana, san Francisco de Asís, etc.

En cuanto al hospital de san Antonio es muy anterior al de Ntra. Señora y ya se habla de su deterioro y necesidad de reforma desde comienzos del s. XVII. A este respecto un visitador explica la necesidad de remodelación por tratarse de un lugar importante, como es Soto de Luiña: “Aldea en que no hay mesones y ser Camino Real que es el que pasan de visitar las Santas Reliquias de esta ciudad al Santo Cuerpo del Apóstol Santiago”.

Al frente de estos hospitales se nombraba un mayordomo, que era quien se encargaba de las cuentas y un hospitalero que se encargaba del cuidado de los peregrinos. Para el cargo de hospitalero según en cada caso se exigían diferentes requisitos, por ejemplo, en el de Ntra.Sra. del Rosario de Soto de Luiña se establecía que el alberguero u hospitalero debía ser mujer viuda, o soltera con hijos.

Hay bastantes indicios de que el hospital de Soto de Luiña debía ser importante y se destaca que era de los pocos que contaba con cirujano a sueldo para atender a los peregrinos enfermos.

En 1811, en plena decadencia del Camino de Santiago y la escasa presencia de peregrinos por el norte, Ntra. Sra. Del Rosario dejó de prestar sus servicios como hospital y pasó a convertirse en casa rectoral.

En la actualidad, con el auge del camino de Santiago, Soto de Luiña recibe alrededor de los  5500 peregrinos por año, cifra nada despreciable y que motivó la iniciativa de la asociación de vecinos 'El Carballo' y la asociación cultural y del Camino 'La Humildad' de potenciar esta villa como parada obligatoria del peregrino, elaborando el proyecto  'Soto de Luiña, tu refugio en el Camino' y que en enero de 2020 presentaron en la feria FITUR de Madrid. Señal de que se están haciendo bien las cosas es que, en julio de 2015, la organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) incluyó la Iglesia de Santa María y la Casa Rectoral -antiguo hospital de peregrinos- en su lista de patrimonio.

El albergue de peregrinos, ubicado en las antiguas escuelas, sobre todo en verano, se queda corto, por eso estas asociaciones han conseguido que los diferentes hostales, además de taxistas y restaurantes de la zona hayan adquirido un compromiso con los peregrinos.

Sin duda están haciendo las cosas muy bien y si tenemos en cuenta que los peregrinos suelen caminar por las mañanas, disfrutando de toda la tarde por la localidad, bueno sería que las localidades colindantes ofrecieran sus atractivos naturales, culinarios o culturales con el fin de diversificar la oferta del concejo y ahí Oviñana tiene mucho que decir.